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Pueden distinguirse cuatro etapas en la campaña de emplazamiento de esculturas y murales en calles y paseos de la ciudad. La “primera” se extiende desde 1961 a 1963, se caracteriza por un accionar constante los dos primeros año, decrece en intensidad en el 63, y desaparece prácticamente en los cinco años siguientes por razones económicas y políticas.
La “segunda etapa” se extiende de 1968 a 1977. Transformado el Fogón de los Arrieros en Fundación, imprime nuevo impulso a su campaña y numerosas esculturas son emplazadas en las calles de la ciudad. La constitución de COPROAR (Comisión para la Promoción Artística de Resistencia), el 25 de mayo de 1977 señala el inicio de la “tercera etapa”. La comisión adquiere, con fondos donados para promover el arte, 117 esculturas pertenecientes todas a relevantes firmas del arte nacional.
COPROAR, liderada por Efraín Boglietti, José A. Vázquez y Josué Fossatti imprime un ritmo sostenido a la campaña. En 1991, tras el fallecimiento de Efraín, la responsabilidad de continuar la tarea ha quedado en manos de la Fundación Urunday que, con su accionar, dá comienzo a la “cuarta etapa”, que se extiende hasta el presente. A treinta y ocho años de iniciada la campaña de las esculturas, los resultados están a la vista. Obras de arte incorporadas a paseos y calles de la ciudad se ofrecen como límpido espejo para la emulación y el ejemplo.
En 1998 se inauguró el Parque de las Esculturas, en la intersección de las avenidas Sarmiento y Laprida. “Pero hay un circuito ideal y es el que nos dicta nuestro propio estado de ánimo. Aquel que después de compartir el dolor que se desprende del bronce “Remordimiento” de Hernán Cullen Ayerza, sobrecogerse ante la mano tendida del “Ansia de luz” de Herminio Blotta, necesita de la ternura que suscita el “Hipopótamo” de Juan Carlos Labourdette. Estado de ánimo que se conmueve con la “Vírgen” de Fabriciano, se enternece ante “Fernando”, se hunde en profundidades metafísicas frente a “El alma”, se sorprende con la “Gestación” de Zulema Adaime y se deleita con “La música”,de Pujía.
Toda ésta actividad cultural no podía pasar desapercibida para los gobiernos. Solamente faltaba concretar en resoluciones oficiales, lo que ya era un hecho desde hacía años. Las veredas y espacios verdes de la ciudad son un recordatorio permanente. Alrededor de 280 esculturas están emplazadas en Resistencia en los inicios de 1999. Es así que el Concejo Municipal de Resistencia, por Ordenanza Nº 3362 de fecha 1º de octubre de 1997 decide “Adoptar para la Ciudad de Resistencia la caracterización de CIUDAD DE LAS ESCULTURAS, propiciando la utilización de la misma en todos los ámbitos que corresponda”.
Dispone también la inclusión en la papelería oficial y en las señalizaciones que correspondan, el agregado a “Resistencia” de la denominación “Ciudad de las Esculturas”. Por Ley Nº 4565 de fecha 16 de diciembre de 1998, de la Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco se declaró a Resistencia “Ciudad de las Esculturas-Patrimonio Cultural del Chaco”, disponiéndose la realización de un relevamiento de las expresiones artísticas emplazadas en la ciudad, y recomendando al Poder Ejecutivo proponga a la Nación que se declare a Resistencia “Ciudad de las Esculturas-Patrimonio Cultural de la República Argentina”. Finalmente, Resistencia fue declarada “Capital Nacional de las Esculturas”, por ley del Congreso Nacional.
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